• 20.12.1884
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  • La Isla

Editorial ASPIRACIONES. Semanario "La Isla" 20.12.1884

Siempre hemos creído que no podrían mantenerse ocultas las distintas aspiraciones, que aunque acalladas por necesidad hace algún tiempo, pero latentes desde antiguo, forzosamente habrían de traducirse en hechos el día en que un acontecimiento doloroso y ya previsto tuviera lugar; que siempre es condición humana, que se refleja perfectamente en los partidos políticos, creer que los distintos hombres que en ellos figuran en primera línea son cada uno de ellos según su convicción íntima, los más leales, los más aptos y los más convenientes para imprimir la dirección a un partido ó agrupación política, que por circunstancias especiales y, extraordinarias se halle falto de persona que la dirija.

Y nada de extraño tiene que en los momentos actuales se dibujen las diversas tendencias y empiecen a clarearse y demostrarse las aspiraciones que existen encaminadas a obtener la dirección de un partido en este país. Algunas de ellas se habían traslucido hacia muchísimo tiempo, algunas de ellas en su impaciencia y al observar que era imposible alcanzar el fruto apetecido, cambiaron de comunión política y abandonando el campo que trabajaban fueron a cultivar otro. Si entonces, cuando no faltaba dirección a ese partido ya acontecían tales hechos, ya las impaciencias se demostraban, ya los deseos no podían permanecer ocultos; ¿qué ha de suceder ahora? Las aspiraciones han de ser más tenaces, los trabajos han de ser activos, las esperanzas han de tener más resultado práctico, porque hoy todas las pretensiones son legítimas, hoy todos los prohombres de la agrupación a que nos referimos, sin faltar a la disciplina de partido, ni a la fe jurada, ni a las doctrinas profesadas, pueden aspirar a verse investidos de la jefatura del partido, si este como es de suponer les dispensa su confianza y proclama el nombre de la persona que ha de tremolar la bandera de la comunión. Así es que no nos extrañan los trabajos realizados en estos últimos días, ni los que en la actualidad se realizan; no nos extrañan los vehementes deseos que alguno manifiesta, y solo deseamos poder conocer el resultado de las gestiones que se practican y el acuerdo del partido al elegir su jefe; pues aun cuando no falta quien supone y quienes afirman que el partido no se reunirá ni designará jefe, ni persona que le dirija, sino que la designación vendrá hecha de otro punto, y como si dijéramos por nombramiento del príncipe; nosotros no damos crédito a semejante noticia, ni creemos que tenga fundamento serio esta aspiración, ya porque no es lógico suponer que una agrupación política desconozca que son más acertados los nombramientos que tienen su origen en la voluntad de las mayorías; ya porque no es de presumir que ninguna persona por respetable que sea quiera imponer su nombre; y ya también porque este proceder estaría en abierta oposición con las doctrinas de un partido liberal.

...siempre es condición humana, que se refleja perfectamente en los partidos políticos, creer que los distintos hombres que en ellos figuran en primera línea son cada uno de ellos según su convicción íntima, los más leales, los más aptos y los más convenientes para imprimir la dirección a un partido ó agrupación política...

Esta aspiración que existe es propia solo de algunas inteligencias que creen que las jefaturas no han de obedecer al cariño y confianza que en los afiliados a un partido debe granjearse la persona que aspire a la dirección del mismo, ni a las ideas de conveniencia que han de imperar en estos nombramientos, ni han de reconocer el premio a la lealtad nunca desmentida. Por esto Juzgamos que esta aspiración va batiéndose en retirada y abriendo paso y cediendo campo a la que hemos apuntado anteriormente, a la que se apoya en la voluntad del partido. Y creemos que al objeto de captarse las simpatías de los afiliados al partido fusionista van dirigidos los trabajos de aquellos aspirantes que de una manera legítima y por medios también legítimos desean ver compensados sus desvelos, algunos de estos trabajos se han traducido va en hechos y ciertamente no revelan desconocimiento, ni poco tacto los ejecutados últimamente, probando una vez más que mientras existan personas que fían obtener el triunfo en la resolución de memorándums, otros más políticos organizan, prevén y preparan el terreno hábilmente para cuando llegue el día en que el partido se reúna y elija la persona que ha de dirigirle.

Y no podía suceder otra cosa: era indispensable que estas diversas aspiraciones existiesen, era preciso que se emprendiesen, dos caminos distintos: unos siguiendo su tradicional manera de ser, habían de emprender la vía de la petición y fiar su nombramiento a la voluntad de un hombre, por más qué este camino haya sido recorrido infructuosamente otras veces; otro, habían de fiar el resultado a la propaganda, a la actividad, que adquiere prosélitos y simpatías en las filas del ejército que se intenta acaudillar, y hábiles en su proceder, y lógicos en sus doctrinas y creencias, esperar la expresión dé la voluntad de la mayoría. Creemos que este es el camino más recto: el tiempo dirá si nos engañamos, ó si hemos acertado al bosquejar las distintas aspiraciones que legítimamente se agitan en el seno del partido fusionista, y los medios que sé emplean para verlos satisfechos.

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