• 19.09.1884
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  • La Isla

Editorial UN MAL INVETERADO. Semanario "La Isla" 19.09.1884

Al fin han tenido ya efecto las elecciones de diputados provinciales: los partidos que se disputaban el triunfo han puesto en juego los medios a su juicio más oportunas para el logro de sus aspiraciones: a la agitación y a los preparativos bélicos, han sucedido la tranquilidad y la calma, y de tanto volver y revolver, de tanta trama é intriga ¿qué ha quedado al fin? Doloroso es confesarlo: excepción hecha del resultado, obtenido por cuatro nombres que han merecido la confianza de estos electores, solo resta ya la murmuración y la calumnia que, hijas de las mezquinas pasiones, hacen presa en los corazones débiles y en aquellos hombres que navegan sin rumbo fijo, y se agitan sin cesar en el caos de una política indefinida y oscura, cual lo es siempre la política esencialmente personal. Lo que acontece en nuestro país no tiene ejemplo ni es propio de los pueblos cultos: en estos cada partido tiene su historia, y los hombres que en él militan hacen esfuerzos y sacrificios: aquí acontece en tesis general lo mismo; pero existe por desgracia siempre la excepción, pues siempre existen espíritus intranquilos y cerebros ilusos que aspiran a socavar las bases sobre que descansan los dos partidos que en esta isla, desde hace muchos años, se disputan el poder.

Contrarios por inclinación y por sistema a llevar al estadio de la prensa las debilidades humanas, y mucho menos a exhibir a los autores del mal, debemos limitarnos a iniciar donde se halla éste a fin de que pueda aplicarse el remedio; que no es nuestra intención zaherir ni herir solo por herir.

...nos parece que el mal proviene de la poca fijeza en los principios políticos de ciertos hombres, en la facilidad en que cambian de opinión, de amigos y de partido, impulsados solo por el interés personal, y más que todo en la impremeditación y la poca escrupulosidad con que los partidos abren los brazos y admiten en su seno a los tránsfugas de uno y otro bando...

Presentes a la memoria de todos están no solo los acontecimientos de esta última elección, sí que también los que de ordinario han acompañado a otras muchas, y no es necesario descarnar ni siquiera señalar para que se conozca donde existe el mal. ¿Sabrán nuestros hombres políticos aplicar el remedio? Deber suyo es estudiarlo, indagar sus causas, hacer la autopsia de este mismo mal, permítasenos la frase, para extirparlo de raíz. Tal vez nos equivoquemos, pero a nosotros nos parece que el mal proviene de la poca fijeza en los principios políticos de ciertos hombres, en la facilidad en que cambian de opinión, de amigos y de partido, impulsados solo por el interés personal, y más que todo en la impremeditación y la poca escrupulosidad con que los partidos abren los brazos y admiten en su seno a los tránsfugas de uno y otro bando, sin que antes hayan mediado pactos expresos, ó pruebas suficientes que evidencien la buena fe de los nuevos adeptos. Enhorabuena que los partidos admitan a los hombres que quieran abandonar sus principios políticos y cambiarlos por otros; pero antes es necesario la profesión pública y solemne de la nueva fe, el compromiso formal, la razón cierta del por qué, ó sea la causa que impulsa a los neófitos. Admitirlos en la forma que hasta ahora se ha usado, es admitir la lucha intestina, es proteger el engaño, es entregarse en brazos de quien ninguna confianza puede inspirar, de quien ó quienes verifican la evolución impulsados solo por el interés individual. A nuestro entender es necesario un correctivo, pues no impunemente se cambia todos los días de ideas y de partidos, cual cambiarse puede de sombrero ó de guantes. Tengan presente nuestros políticos, que la lucha franca y leal es necesaria a los pueblos, pero que la lucha oscura y abyecta que tiene por base la intriga y la calumnia, es el veneno corrosivo de los mismos.

¿Qué confianza pueden inspirar los hombres que solo se agitan y mueven al compás de sus conveniencias personales? Y si no pueden inspirarla ¿por qué ha de tolerarse que hoy ciñan el képis de miliciano y mañana el chascó del húsar?. A los verdaderos políticos de esta localidad, a los que militan constantemente desde hace algunos años en uno de los dos partidos, a esos pues, incumbe estudiar el mal y aplicar el remedio, para que no acontezca que los intrusos desbaraten los planes de los primeros, enciendan la tea de la discordia entre sus amigos y conviertan el país en escuela de provecho individual; y siendo este su deber, forzoso es que lo cumplan, y al hacerlo merecerán el aplauso de sus conciudadanos, y evitarán ser juguete de aquellos que sin títulos ni merecimientos, y sin reunir las cualidades necesarias, quieren marchar siempre a la cabeza de todos los movimientos políticos, sean éstos cuales fueren.

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